Si queres ser mecánico tenes que saber desarmar un motor.

Este lo desarmaba con eso no tenia problema.  El asunto puntual era que cuando lo armaba le sobraban piezas y eso es realmente un problema.




-Es fundamental en una maquinaria y su optimo funcionamiento, que todas sus piezas estén “milimetricamente” acomodadas...Le decía el colega de la vuelta quien sabia que esa competencia lo favorecía ya que el cliente tarde o temprano iba a volver.

El se reía y respondía.

-ok dale, mañana te devuelvo la pinza,  gracias

No tenia ni herramientas.

-No es lógico que esta ” junta”  sobre, tampoco es lógico que aquella tuerca caída en ese rincón...esa tuerca se cayo y ahí quedo. Recrimino su primer cliente.  Un vecino quien solía hablar con mucha gente y eso no favoreció al taller.

-Es mas, me preocupa  a esta altura con el motor ya re armado que la tuerca este ahí y no dentro del motor, remato el vecino que a esa altura,  si no era el ultimo cliente del taller  pegaba en el palo.

Algunos nacen con suerte y este taller tuvo una segunda oportunidad un Renault 12 de un vecino quien indico que el coche  calentaba.

-Dejámelo Guille no te hagas problema le dijo, me miro y se rio.

Con los días este vecino empezó a sospechar que algo raro estaba pasando y decidió despertarse temprano e ir al taller, casualmente ese día yo también estaba al pedo y fui para el taller asi que nos encontramos y juntos descubrimos que no estaba ni el mecánico ni el auto.

-Habrá ido a comprar algún repuesto le dije...

-Varios vecinos al saludar rematan con un... ¡te vi pasar ayer! te salude pero ibas tan rapido que ni me viste...¿lo esta usando el auto? Me pregunto

-No no creo ¿como va a estar usando el auto Guille? Le respondí preguntando.

- Otro me dijo...Ojo con el coche a esa hora de la noche Guille, mira que el barrio esta jodido...agrego y siguió...

-Escuche el motor del auto pasar quemando goma ayer a las 3 de la matina por  la puerta de la casa.

-Imposible le digo confiado.  El nombre del taller esta en juego me decía por dentro.  

-Seguramente fue a comprar repuestos, repetia yo.

Pasaron un par de horas hasta que otro  vecino  llego al taller con la noticia de que frente a su garage estaba el 12.

-Como le va Guillermo me vengo hasta acá porque no puedo salir con el mio...dijo y siguió

-Los vidrios están empañados, le golpeo el vidrio pero no responde, quiero sacar el coche me tengo que ir a laburar.

Fue su ultimo cliente y esa misma tarde descubrió  la computación.

-Los” tramontinas” van perfectamente en estos tornillitos me dijo mientras tomaba su primer trabajo como reparador de PC.

Me miraba y se reía.